Treinta años dibujando el mundo: El legado de nuestras Expos

Desde los primeros trabajos en la Exposición Universal de Sevilla en 1992 hasta la cita de Dubái en 2020, ACCIONA Cultura ha estado a la vanguardia en la planificación y ejecución de una de las grandes manifestaciones del saber humano con más de 70 proyectos.

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El ser humano había visto correr al caballo desde tiempos inmemoriales, pero no fue hasta que Eadweard Muybridge captó su movimiento en una serie de instantáneas cuando pudo determinarse si había algún momento en que levantase las cuatro patas del suelo al mismo tiempo. Para lograrlo, colocó una batería de 24 cámaras primitivas a lo largo de la pista con una serie de obturadores que se activaban a su paso al atravesar una serie de hilos. Aquello sucedió en 1878 y la técnica pasó a conocerse como cronofotografía.   

 

Algo de sucesión de imágenes, como de instantáneas de la evolución cultural del mundo a través de la tecnología, tiene la implicación de ACCIONA Cultura en las sucesivas ediciones de las exposiciones universales. Desde su primera toma de contacto en 1992, con motivo de la Expo de Sevilla, han sido tres décadas recorriendo distintos países con sus respectivas sensibilidades culturales, presenciando y protagonizando su evolución.

 

Esa evolución, cultural y tecnológica, nos ha permitido estar en primera línea del cambio y dar forma a los sueños y ambiciones de cada país a través de sus pabellones en las grandes exposiciones universales desde entonces.

 

Detrás de cada uno de esos eventos hay años de preparación, la combinación de múltiples disciplinas y la capacidad de anticipar la transformación del mundo que vivimos. A su vez, ese conocimiento se ha trasladado al resto de nuestros proyectos, ya fuesen museos, exposiciones o experiencias inmersivas. Este recorrido es nuestra historia, pero también un fragmento de la historia universal.

A finales del siglo XX, cuando se celebró la Expo 92 de Sevilla, la fotografía había evolucionado, pero su materia prima, el celuloide, no distaba mucho de las placas de colodión húmedo empleadas por Muybridge. Lo que sí había cambiado sustancialmente era la magnitud de las proyecciones.

 

En aquellos primeros trabajos, ACCIONA Cultura, que por aquel entonces se llamaba General de Producciones y Diseño, llevó a cabo varias intervenciones. Por un lado, dinamizó la fachada de los pabellones de la Expo 92 a través de tecnologías que hoy llamaríamos mapping, pero que en aquel entonces se servían del celuloide y focos de gran potencia.

 

Pero esa no fue la única acción, sino que se desarrollaron escenografías como la del Pabellón de México, se implantaron y montaron contenidos expositivos del Museo “El Oro de América” en el Pabellón Plaza de América o se acometió el diseño, producción y operación del espectáculo multimedia “Fiesta Noche” en el Lago de España.

 

Los pabellones de África, Países del Caribe, Egipto, Rusia o Madrid, así como los de otras comunidades autónomas españolas como Castilla La Mancha o Cantabria, con la reproducción escenográfica de la Cueva de Altamira, fueron algunos de los otros espacios que contaron con nuestra intervención.

 

El éxito global de esa edición catapultó a ACCIONA Cultura a una posición de liderazgo en las siguientes exposiciones, donde los retos (y las soluciones) fueron creciendo en complejidad e impacto.    

Parte de esa complejidad y ambición fue eminentemente tecnológica. En la Expo’98 de Lisboa se consolidaron proyectos con países como México, Túnez y Turquía, a los que se sumó la Organización de las Naciones Unidas. Y ya en la Expo 2005 de Aichi, en Japón, se demostró la capacidad de ACCIONA Cultura para ejecutar una instalación con efectos tridimensionales inmersivos y una tecnología audiovisual pionera. Se trató del pabellón de Turquía, que cosechó la Medalla de Oro al Mejor Pabellón, concedida por el BIE.

 

La siguiente exposición, la Expo 2008 de Zaragoza, con el hilo temático de “Agua y desarrollo sostenible”, demostró que la capacidad técnica era el mejor vehículo para materializar la visión artística del pintor y cineasta Carlos Saura en torno al Agua en el pabellón de Aragón. Ese año también destacó el trabajo realizado en los pabellones de Omán, Rusia, y España.

La siguiente exposición, la Expo Shanghái 2010, revalidó la Medalla de Oro al Mejor Pabellón, al que se sumó el Red Dot Design Award de ese año. Fue gracias al pabellón de Arabia Saudita, que se consolidó como uno de los espacios más concurridos del recinto gracias a una propuesta inmersiva pionera.

 

Al acceder a la planta expositiva, los visitantes recorrían el interior del cascarón del barco-pabellón, bautizado como The Treasure, a bordo de una cinta transportadora en continuo movimiento.

 

Desde allí, se veían envueltos por dos multiproyecciones de gran formato en una superficie cóncava colosal de 1.600 m², donde un despliegue de imágenes, texturas y patrones dinámicos sumergía los sentidos en las maravillas del país. De pronto, las barreras entre la imagen del mundo real y su representación comenzaban a difuminarse.

El trabajo de la Expo 2012 de Corea del Sur tuvo un marcado acento constructivo, que quedó escenificado en nuestro trabajo en el pabellón de Rusia. Allí enfocamos nuestros esfuerzos en la recreación de túneles de hielo y un simulador interactivo de rompehielos. ACCIONA Cultura también demostró aquí su know-how en el campo del software y la integración de sistemas.

 

Ese camino se prolongó con la Expo 2017 de Astana en Kazajstán, donde ejecutamos dos plantas de las ocho que comprendía el Pabellón Nacional, diseñado como una gigantesca esfera de cristal. En la primera planta desarrollamos un espectáculo de videomapping de gran formato sincronizado con un espectáculo interactivo en torno al mito kazajo, mientras que la segunda se dedicó a la energía hidráulica.

 

Otro escenario de esa exposición fue el imponente pabellón de Emiratos Árabes Unidos, donde instalamos una pantalla de 270 grados con proyecciones en el suelo y el techo. Este espacio inmersivo mostraba el pasado, el presente y el futuro de la tecnología energética del país: desde los métodos tradicionales sostenibles a las soluciones de vanguardia en el campo de las energías renovables. El conjunto se hizo acreedor de un Honorable Mention del Exhibitors Magazine Editor’s Choice Award.

Esta fue la exposición universal más ambiciosa para ACCIONA Cultura hasta la fecha. Fue la de Dubái 2020, en la que trabajamos en más de cinco pabellones, incluyendo el pabellón de EAU, el de España, el Thematic District Pavillion, The Good Place Pavilion y Terra - Pabellón de la Sostenibilidad.

 

El trabajo en distintas áreas de este último, con más de 10.000 m2, llevó a los visitantes a admirar estructuras de gran envergadura como los acuarios con medusas o un bosque de raíces pulsantes. En el exterior, un conjunto de árboles solares abastecía de energía renovable al espacio.

 

Este tipo de recursos inmersivos permitió guiar a los visitantes a través de la relación de la humanidad con la naturaleza y el camino hacia un futuro más verde. Sin duda, este pabellón subió el listón en lo que se refiere a las soluciones de diseño sostenible.

 

Así, aunque los premios y reconocimiento por el trabajo de ACCIONA Cultura en el ámbito de las exposiciones universales han sido una constante, el pabellón Terra sumó el certificado Leed Platinum de sostenibilidad a otros galardones ya habituales en el área de diseño y arquitectura.

 

Tal como se ha señalado, más allá de este proyecto, tuvimos la oportunidad de demostrar nuestra capacidad en la gestión, implementación técnica, desarrollo de interfaces, fabricación, instalación y fit-out de otros pabellones. Uno de los más espectaculares fue el Pabellón de EAU diseñado por Santiago Calatrava, que contó con varias experiencias inmersivas.

Cada una de estas ediciones ha puesto a prueba nuestra capacidad creativa, logística y tecnológica, pero por encima de todo nuestra visión para anticipar la forma en que las exposiciones universales pueden seguir siendo relevantes en un mundo hiperconectado.

 

Algo así solo puede lograrse por medio de experiencias holísticas que hagan a los espectadores partícipes de la cultura global y les interpelen en su humanidad. Esto incluye labores de diseño, construcción, desarrollo de contenidos, ejecución técnica o mantenimiento, pero también el diseño de la experiencia de las visitas, la investigación curatorial, las labores de producción, la programación de exposiciones y colecciones o las labores de marketing y promoción, entre otros aspectos.

 

En medio de todo eso, de esas capacidades técnicas y creativas, y de nuevas tecnologías como la inteligencia artificial, los protagonistas seguirán siendo el ser humano y su capacidad de admirarse. Y ACCIONA Cultura ya está trabajando en las próximas soluciones para materializarlo.

NEXT IN Summit es el encuentro impulsado por ACCIONA Cultura que reúne a referentes internacionales del ámbito cultural para compartir experiencias, debatir ideas y analizar los retos que marcarán el futuro de la industria cultural.
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