Expo 2020 Dubai: El arte de construir una arquitectura con memoria

Cómo la innovación y la ingeniería cultural hicieron realidad pabellones e instalaciones colosales diseñadas para emocionar.

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Llegaban de la campiña británica, de las primeras fábricas de Manchester y de los confines del mundo para presenciar atónitos los grandes avances de su época. Los ecos del tiempo reproducidos por el fonógrafo, el poder de la prensa hidráulica, la huella de la luz en los primeros daguerrotipos o las cosechadoras mecánicas que venían a reemplazar a la hoz milenaria fueron algunos de los inventos que se congregaron bajo las majestuosas bóvedas del Palacio de Cristal en Hyde Park, Londres.

 

Corría el año 1851 y la Revolución Industrial acababa de materializarse en un evento pionero: la primera Exposición Universal. En ediciones posteriores, este escaparate se consolidaría a lo largo y ancho del mundo como una gran muestra del saber y la innovación del ser humano.

 

Hace más de 30 años ACCIONA Cultura se sumó a ese acontecimiento con su participación en la Expo 92 de Sevilla. Este compromiso se repetiría en la práctica totalidad de las ediciones posteriores hasta su trabajo en la Expo 2020 Dubái.

 

Y si en el siglo XIX la mirada estuvo puesta en la incipiente revolución industrial, esta edición vino marcada por el impacto de esos avances tecnológicos y el lugar que hoy ocupa el ser humano en el mundo. Fue, por encima de todo, una reflexión acerca del uso sostenible de los recursos y un diálogo con la naturaleza. Un escenario donde ACCIONA Cultura tuvo mucho que decir en términos de maestría tecnológica, pero también de sostenibilidad y visión de futuro.

 

En este reportaje te contamos el trabajo entre bambalinas para hacer realidad instalaciones espectaculares como las Raíces Gigantes de Under the Forest o el Túnel del Océano y los espejos de la Infinity Room en la galería Under the Ocean. Asimismo, descubrimos por qué las exposiciones universales son una prolongación de nuestra identidad creativa y tecnológica, un espacio donde ACCIONA Cultura brilla con especial intensidad.     

La Expo 2020 Dubai representó el mayor volumen de trabajo y concentración de recursos para ACCIONA Cultura en toda su historia. Junto con Terra - Pabellón de Sostenibilidad, uno de los edificios más destacados de la exposición, asumimos aspectos como el desarrollo técnico, la ingeniería audiovisual, el fit out y la iluminación del pabellón de los Emiratos Árabes Unidos.

 

Sin embargo, no fueron nuestros únicos proyectos. Cabría añadir el pabellón de España, el Youth Pavilion, y los pabellones de distritos temáticos, y diseñado como un centro de conferencias dinámico e interactivo.

 

Cada uno de ellos exigió un nivel de compromiso y know-how distintos, pero Terra con su foco sostenible fue el más ambicioso y el más próximo a nuestra sensibilidad. Con una extensión superior a los diez mil metros cuadrados, su desarrollo quedó reconocido con la certificación LEED Platinum de sostenibilidad y respeto medioambiental. Estos fueron algunos de sus grandes ejes.

Antes de implementar cualquier solución arquitectónica es preciso crear un modelo tridimensional, normalmente bajo el estándar BIM. Esta réplica digital va multiplicando su complejidad desde las fases iniciales de coordinación hasta el menor de los detalles cuando se trata del mantenimiento.

 

En el caso del Pabellón Terra el proyecto exigió un alto nivel de detalle en el modelado BIM desde el primer momento, por lo que fue preciso generar una versión de alta resolución en el arranque del proyecto que plasmase cada elemento, incluyendo las luminarias, con una precisión sin precedentes.

 

El resultado permitió coordinar a todos los especialistas y equipos implicados, anticipar posibles interferencias o incompatibilidades entre los elementos y garantizar una ejecución precisa en un entorno de elevada complejidad, no solo física, sino también en todo lo tocante a la programación del contenido.

 

Terra se concibió como una encrucijada en la relación entre el ser humano y la naturaleza mediante un recorrido narrativo en el que se interpelaba al visitante. Así, los itinerarios inmersivos dedicados al bosque y al océano buscaban revelar la magnificencia de los ecosistemas y el impacto del consumo moderno sobre ellos.

 

De esa interacción debía nacer un compromiso renovado para afrontar los desafíos del Antropoceno. Nuestro trabajo consistió en dar vida a esos reinos, el subterráneo y el oceánico, con todos los parámetros materiales y visuales que ello implica. Y ahí nos encargamos de tres grandes instalaciones dentro de un pabellón que, en sí mismo, se erigió en una verdadera lección de sostenibilidad gracias al uso de materiales y energías renovables.   

En la sección Under the Forest, los visitantes descendían a las profundidades del espacio cruzando un entramado de raíces monumentales que resplandecían con una luz pulsante. Crear este efecto exigió concebir una escultura orgánica de diez metros de altura que abrazaba y acompañaba una rampa en dos niveles.

 

Para dar respuesta al desafío del proyecto, diseñamos una estructura central moldeada en diversas texturas y acabados translúcidos que se produjo íntegramente en España y, posteriormente, se trasladó a Dubái para su ensamblaje final.

 

Una vez en el pabellón, la pieza debía envolver al público con su geometría y la multiplicación de puntos de luz. Una solución de ingeniería sutil y de máxima precisión sostuvo la carga del espacio mientras la luz tejía con ligereza la atmósfera interior. Es un testimonio de la maestría técnica y el rigor necesarios para transformar una instalación de esta escala en un instante de pura inspiración que trasciende la materia.  

 

Otra de las ambiciosas piezas que construimos como parte del Hall of Consumption en el que desembocaba esta galería fue el Gnasher, un pez colosal que simulaba devorar microcosmos y excretar productos como metáfora de la contaminación medioambiental y denuncia de los plásticos de un solo uso. También se ofrecía una demostración visual de los recursos que requiere fabricar una camiseta o un teléfono móvil como parte del esfuerzo de concienciación.    

Los visitantes tenían la posibilidad de explorar los retos medioambientales de la superficie terrestre o adentrarse en el mundo oceánico en el área de Under the Ocean.  

 

Este segundo tramo se planteó como un túnel subacuático flanqueado por pantallas de retroproyección y proyección frontal, así como un tanque de medusas que flotaban ingrávidas ante la mirada del visitante.

 

En el primer caso se mostraron ostras a través de un mapping 3D que simulaba su ritmo cardíaco, mientras que en el segundo contamos con una bióloga marina que recomendó el uso de medusas luna.

 

En lo que respecta a los retos del desarrollo, cabe señalar que el proyecto se modificó con una reducción en la altura del túnel para acomodar los sistemas de climatización y extinción de incendios, entre otros, por lo que fue preciso rediseñar la forma del túnel y, en consecuencia, recalcular la perspectiva de los sistemas de proyección y la ubicación del tanque de medusas.  

En el tramo final de la galería oceánica hicimos realidad la Infinity Room, uno de los espacios más ambiciosos de este recorrido. Se trataba de una serie de espejos de gran formato, algunos con una opacidad del 100 % y otros al 50 %, que hubo que alinear con las luminarias con una precisión milimétrica de tal forma que los reflejos se multiplicasen hasta el infinito. El uso de espejos semitranslúcidos reforzaba aún más este hipnótico efecto en distintos puntos del recorrido.

 

La colocación exigía delicadeza y exactitud a un tiempo, no ya solo para obtener el efecto, sino por la fragilidad de estas grandes piezas que tuvimos que encargar y trasladar a través de cientos de kilómetros, desde el emirato de Ras Al Khaimah.

 

Gracias a la interacción con estos elementos, algunos a gran escala física y otros definidos a través de recursos digitales, el público pudo establecer un diálogo con el pabellón y entender mejor los desafíos más urgentes del planeta.

 

En ocasiones, un despliegue técnico de esta magnitud es la mejor manera de concienciar acerca de la transformación de nuestro mundo y el lugar que ocuparán las generaciones venideras.

 

Estos recorridos a través de los océanos y de la tierra concluían con un gran aprendizaje: aún estamos a tiempo de dar un golpe de timón en nuestro viaje como especie.

Tal como hemos apuntado al comienzo, nuestro trabajo trascendió la ejecución del pabellón Terra dedicado a la sostenibilidad y cubrió otras áreas. Concretamente, ACCIONA Cultura asumió el desarrollo integral —interiorismo, escenografía, gráfica e ingeniería audiovisual— de 46 pabellones diseñados bajo criterios de inclusión y optimización de costes.

 

Algunos de ellos partían de diseños adaptables y funcionales, mientras que otros contaban con diseños propios en los que primaba la contención en el uso de recursos. El proyecto garantizó así una presencia internacional equitativa y ofreció a diversas naciones una plataforma de visibilidad global sin requerir grandes despliegues de inversión.

Acometer un proyecto de las dimensiones de la Expo 2020 de Dubái ya era un reto en sí mismo, pero además tuvimos que afrontar la disrupción de las cadenas de suministro y el cierre de fronteras a escala mundial debido a una pandemia en pleno proceso constructivo. A pesar de ello, y del retraso general de la exposición, que se inauguró a finales de 2021, el Pabellón de la Sostenibilidad fue el primer edificio en quedar completado, ya en enero de ese mismo año. Por supuesto, la celeridad en la ejecución no comprometió la seguridad de los trabajadores ni la calidad del resultado final. 

Cuando asumimos el desafío de materializar el pabellón de Dubái, sabíamos que la excelencia técnica y el cumplimiento de los plazos eran vectores críticos, pero también que todo nuestro trabajo debía trascender el estrecho marco temporal de la exposición. El país anfitrión quería convertir ese pabellón en un Science Center que cumpliese funciones divulgativas en el largo plazo, de modo que el diseño y los materiales de ese edifico se concibieron para perdurar. Hoy recibe miles de visitantes anualmente que siguen expandiendo su mirada a través de las instalaciones que desarrolló nuestro equipo.

 

La Expo 2020 de Dubái ha quedado como un testimonio del saber hacer (y contar) de ACCIONA Cultura y una demostración de sus capacidades para acometer proyectos end-to-end a gran escala y en tiempo récord

 

Las exposiciones universales han sido uno de los grandes motores de ACCIONA Cultura desde aquella primera intervención en la Expo ’92 de Sevilla. En ese sentido la Expo 2020 constituye un capítulo fundamental de una trayectoria viva, marcada por la constante transformación: desde las primeras proyecciones audiovisuales a gran escala hasta los entornos digitales e inmersivos de hoy. Pero eso, como diría Kipling, es ya otra historia.

 

 

 

 


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