Las exposiciones temporales han estado tradicionalmente ligadas a la idea de renovación constante y, con ella, a un elevado consumo de recursos. Cada ciclo expositivo introduce materiales, estructuras y soluciones que, con frecuencia, desaparecen al finalizar la muestra. Frente a este modelo, algunas instituciones culturales están incorporando el diseño circular como un principio estructural: pensar desde el inicio en la reducción, la reutilización y la continuidad de los materiales, en consonancia con el Objetivo de Desarrollo Sostenible 12 de Naciones Unidas.
En el Musée du quai Branly – Jacques Chirac, la circularidad forma parte del proceso expositivo. La colaboración sostenida con un mismo equipo de escenografía permite que el mobiliario y los elementos expositivos tengan un uso continuo. Así, el museo mantiene un catálogo de componentes reutilizables, los monitoriza y prolonga la vida de los materiales logísticos.
Desde 2020, esta lógica se amplía a través de la colaboración con La Réserve des Arts, organización que redistribuye materiales expositivos como paneles, textiles o estructuras físicas, entre artistas diseñadores y centros educativos. Lo que antes era residual se convierte en un recurso. El espacio museístico se extiende así más allá de sus límites físicos, articulando un ecosistema donde sostenibilidad y producción cultural se refuerzan mutuamente.
En Ibadan, el Waste Museum nos invita a poner la mirada sobre el material. Botellas recicladas, metal descartado o madera recuperada configuran tanto la arquitectura como las piezas expositivas. El museo funciona además como un espacio educativo donde se exploran formas de transformar los flujos de residuos locales en soluciones duraderas.
Esta aproximación no solo redefine el valor de los materiales, sino también el papel de la institución cultural en contextos urbanos emergentes, donde la circularidad se vincula directamente con la capacidad de generar conocimiento, oficio y comunidad.
En el Ithra Center, en Arabia Saudí, ACCIONA Cultura desarrolló la exposición Net Zero a partir de una lógica constructiva orientada a la reutilización. Los muros modulares impresos en 3D fueron concebidos para desmontarse y reconfigurarse en futuras sedes, incorporando desde el diseño los principios de residuo cero.
La exposición, reconocida con el iF Design Award 2024, reunió a 19 artistas internacionales en torno a los desafíos medioambientales. En palabras de la comisaria Candida Pestana, abordar estas cuestiones desde el ámbito expositivo implica también desarrollar soluciones sostenibles para el propio sector y abrir espacios de participación en el diálogo global.
El diseño circular en exposiciones introduce un cambio de escala: de la producción puntual al sistema continuo. Incorporar la reutilización desde el origen permite optimizar recursos y mantener abiertas nuevas posibilidades de uso.
En este contexto, una exposición deja de ser un evento efímero para convertirse en una realidad física que se adapta y transforma para la siguiente sin desaparecer. Los materiales no concluyen su función al final de una muestra, sino que se integran en ciclos sucesivos, y la práctica expositiva se aproxima así a un modelo en el que cada decisión tiene en su naturaleza la vocación de permanecer.
Las islas de biodiversidad muestran que incluso en entornos densamente urbanizados, los museos pueden actuar como agentes de restauración ecológica. Al generar hábitats para distintas especies, estos espacios no solo contribuyen a la conservación, sino que permiten a los visitantes reconectar con el entorno natural.
En este contexto, la protección de la biodiversidad deja de percibirse como una cuestión lejana para convertirse en una experiencia próxima, integrada en el propio recorrido del museo.
NEXT IN Summit es el encuentro impulsado por ACCIONA Cultura que reúne a referentes internacionales del ámbito cultural para compartir experiencias, debatir ideas y analizar los retos que marcarán el futuro de la industria cultural.
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